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martes, 23 de agosto de 2016

Liderazgo impositivo… ¿es verdaderamente liderazgo?


Existen diferentes tipos de liderazgo, de los cuales en muchos momentos hemos tenido la oportunidad de hablar, de discutir y seguramente vamos a seguir teniéndola, pero en esta oportunidad hablaré de un particular estilo que para muchos es considerado liderazgo, el que llamo "liderazgo impositivo". Ese mismo que a veces se disfraza de autoridad, o más bien de autoritarismo, el que se escuda y se excusa en el conocimiento, anula la democracia y la participación y persigue un objetivo central: el sometimiento.

El "liderazgo impositivo" censura la creatividad, reprime la pro-actividad y coarta la confianza, por lo tanto limita el crecimiento de equipo solamente a la capacidad de quien dirige, cuando debería por el contrario, como leía de algún autor que mencionaba sobre la Ley del Liderazgo Explosivo, desarrollar lideres para hacer crecer el equipo, explorar las capacidades individuales de cada uno de sus integrantes para lograr extraer su mejor aporte en la búsqueda del logro de los objetivos comunes. Este tipo de liderazgo, si lo podemos llamar de esa manera, es el que se despreocupa de la enseñanza y desarrollo de las personas, tiene su propia definición de lo que es inspirar con el ejemplo, y se enfoca en lo individual, por lo general buscando los resultados a toda costa, incluso a pesar de las personas, para lograr el reconocimiento personal.

¿Es éste realmente liderazgo? Antes de responder esa pregunta daré mi punto de vista sobre lo que significa liderazgo.

De manera abstracta podría decirse que liderar es lograr que otros hagan lo que tú quieres, porque ellos quieren hacerlo, en otras palabras, el líder persuade, convence, e incluso es capaz de cambiar su posición cuando la de otro es la más adecuada, si existe el suficiente argumento, haciéndola suya también y logrando que los demás también lo hagan. Un líder es capaz también de gestionar emociones para inducir comportamientos. Un verdadero líder tiene la capacidad de "aprovechar" lo mejor de cada integrante de su equipo para ponerlo en beneficio del equipo y se convierte en un promotor y testigo de su crecimiento. Cuando existe un liderazgo efectivo ese crecimiento es armonía, el crecimiento de equipo es el de todas y cada una de las personas que lo componen y como resultado positivo sobreviene el logro de las metas trazadas.

Ahora, volviendo a la pregunta, considero a modo personal, que no es verdaderamente liderazgo el estilo “impositivo”.

Cuando la teoría de liderazgo situacional (Paul Hersey y Kenneth Blanchard) propone un estilo de liderazgo más eficaz dependiendo del grado de madurez de los colaboradores, y uno de ellos se enfoca en “Dirigir” o “Controlar”, entendido como dar instrucciones o asignar tareas que sean asequibles y supervisar su ejecución, es porque existen miembros del equipo que tienen un alto nivel de motivación pero su nivel de competencia es bajo y no tienen suficientes conocimientos y experiencia, pero se trata precisamente de una “situación” a la cual el estilo debe adaptarse y no la generalidad del comportamiento del líder que puede transformarse en imposición. Liderar entonces se trata de gestionar también estas situaciones y ser capaz de desarrollar a las personas para que “evolucionen” y desarrollen sus competencias y habilidades para que la “situación” merezca adaptar nuevamente el estilo de liderazgo.

Te dejo esta reflexión… cada quien tendrá su propia apreciación y definición de liderazgo, con esto he querido simplemente compartir mi punto de vista y espero pueda ser de utilidad, aunque sea para generar cuestionamiento ahora que lo estás leyendo.


Saludos!

sábado, 22 de agosto de 2015

Cuatro energías poderosas



Vivir la vida no es fácil, nadie lo ha dicho. Trasegar por el mundo de lo personal y también de lo laboral no deja de tener obstáculos que deben ser "sorteados" en el camino. Al final, se trata de qué tan bien estés preparado y te puedas sentir al enfrentarlos y para dejarlos atrás, también depende mucho de lo que quieras para tu vida, de tu propia definición de éxito. En mi concepto, considero el éxito como la culminación eficaz en la ejecución de alguna actividad, en el plano personal, ser exitoso es lograr un equilibrio en dicha ejecución eficaz en todos los aspectos de tu vida. En cualquier caso, es importante tomar precauciones, prepararse y tener en consideración ciertos pensamientos, comportamientos o actitudes que pueden favorecer y armonizar o por el contrario, entorpecer el camino y a la vez poner aún más critica la superación de las barreras, afectando tu equilibrio emocional y la predisposición positiva para enfrentar estas situaciones que la vida en cualquiera de sus frentes nos presenta.

Me gustaría compartir contigo cuatro de estos aspectos cruciales pero manejables desde el ámbito personal, que adecuadamente regulados pueden derivar en beneficios para enfrentar los escenarios a los que nos enfrentamos a diario. 

Rencor. El rencor, ese sentimiento de hostilidad y mucho resentimiento que se tiene hacia alguna persona que en algún momento de la vida te ha causado un daño o simplemente te ha ofendido, es un sentimiento que sólo ocasiona efectos negativos para tu vida, tu tranquilidad y tu equilibrio emocional. No es fácil evitarlo, pero si trabajas en manejarlo, en minimizarlo, lograras mejores relaciones interpersonales y con seguridad tu mente estará abierta a aprender nuevas cosas de cada persona, incluso de los que menos piensas. El rencor se convierte en una energía negativa poderosa que puede limitar tu crecimiento personal y que puede afectar tu equilibrio emocional.

Odio. El odio es otra de las energías negativas que perjudica tu equilibrio personal. Es un sentimiento profundo e intenso de rechazo hacia alguien, muchas veces sin justificación alguna, que puede llegar a incitar el querer hacerle daño a esa persona o simplemente desear que le ocurra algo malo. El odio consigue ser tan negativo en ti mismo, que puede propiciar situaciones adversas en la ejecución o en los resultados de tus actividades. Libérate del odio y lograras tranquilidad y paz en tu interior, de esta manera no invertirás tu valioso tiempo en pensamientos contraproducentes y en su lugar tendrás mayores oportunidades de centrarte en lo que verdaderamente te añade valor, ya sea en tus proyectos personales o laborales.

Pero no todo son energías negativas, existen también algunas actitudes que se transforman en energías netamente positivas y poderosas que favorecen un buen ambiente de predisposición para afrontar las diferentes situaciones en la vida. Hablemos un poco de dos de ellas.

Positivismo. Enfrenta cada momento con la energía positiva suficiente y el convencimiento de que puedes lograr tus objetivos, en la actividad que sea y que decidas afrontar. Si no es así, mejor no lo hagas, tu mente predispuesta al fracaso sólo logrará dicho efecto y adicionalmente habrás perdido las energías invertidas, el esfuerzo en vano y sobre todo el tiempo que pudiste utilizar eficazmente en lo que realmente te apasiona, disfrutas y estas con la disposición adecuada de lograrlo.

Autocontrol. No dejes que las situaciones te “saquen de casillas”, trabaja y concéntrate en conservar la calma, aún ante las situaciones más adversas, de esta manera hallaras soluciones. La mejor forma de conducirte al fracaso es perder el control sobre ti mismo. Imagina que caminas sobre una línea de ladrillos, sobre un muro, pierdes el control, entonces caes, fracasas, así funciona. Cuando logras manejar adecuadamente tus emociones, tus sentimientos y no reaccionas ante provocaciones o adversidades de manera instintiva, has conseguido el autocontrol, entonces tus energías se podrán canalizar en la búsqueda de elementos que te ayuden a resolver circunstancias.

Seguramente encontraras muchas más actitudes que puedas trabajar en ti, que te ayuden a fortalecer tu personalidad y equilibrio emocional, para solventar escenarios de tu vida personal y laboral. Pues te invito a que empieces ahora y porque no arrancar con trabajar y cultivar estas 4 energías poderosas.


Te invito también al debate, a que te animes a proponer más aspectos que consideres críticos y gestionables para mejorar los caminos de la vida…


jueves, 16 de julio de 2015

Liderar para fidelizar

Muchas veces se ha hablado sobre el rol de los líderes en la fidelización de los empleados de una compañía, incluso hemos leído o escuchado la frase “los empleados no renuncian a las organizaciones, renuncian a los malos jefes”. Pues bien, la realidad es que los líderes desempeñan un papel importante para los empleados de una empresa a la hora de evaluar la posibilidad de tomar la decisión de marcharse. Su comportamiento (de los líderes), ya sea por omisión de algunas acciones importantes en el ejercicio de la gestión de su equipo o por decisiones equivocadas, termina influyendo de manera determinante en dicha decisión.

Nunca es tarde para enderezar el camino, nos enfrentamos a diferentes niveles de desarrollo de las personas y asimismo diferentes situaciones cada día, que hacen que el ejercicio del liderazgo sea necesariamente cambiante, como lo exponen Paul Hersey y Ken Blanchard en su tan mencionado modelo y sumado a ello la gestión de las emociones como un nuevo “ingrediente” que resulta ser bastante “protagónico”.

Con seguridad nos encontraremos con muchas acciones y comportamientos que puedan resultar útiles y acertados a la hora de liderar para fidelizar. Cabe recordar que con ello se logra mayor compromiso y a su vez mayor productividad de las personas para la obtención final de los objetivos que se hayan trazado.

 Compartimos con ustedes 4 tips que pueden ser de mucha utilidad en este sentido:

Realice seguimiento. Nada peor que un seguimiento insuficiente en donde el empleado no recibe “feedback” sobre su rendimiento. Las personas tenemos la necesidad de saber en que medida estamos aportando en el camino hacia la consecución de los resultados de equipo. Además, un buen consejo nunca sobra y una comunicación efectiva es la base para una adecuada relación líder – empleado, dinamizándola y construyendo también confianza.

Cultive confianza. A propósito de la confianza. Un líder tiene como uno de los retos principales el construir confianza para fortalecer el compromiso de sus colaboradores. Practique con el ejemplo, que sus acciones sean coherentes con lo que dice, sea integro, involúcrese y no pierda el contacto con la realidad del día a día y sobre todo, deposite confianza en sus empleados. Adicionalmente existe algo que resulta ser clave para inspirar confianza hacia su equipo de trabajo y es tener una visión clara, siempre un plan que funcione y sobre todo la competencia adecuada para ponerlo en marcha, así que nunca deje de formarse y de aprender nuevas formas de gestionar.

No genere sentimiento de infravaloración. Lo mencionábamos antes, las personas tenemos necesidades y una de ellas es la necesidad de estima, de reconocimiento. Otorgue el crédito correspondiente al trabajo bien hecho, premie y exalte los logros de su equipo, manténgalos informados de la situación de la empresa y de lo que les compete, involúcrelos, de no hacerlo lo único que logrará es que tengan argumentos para comenzar a desatender sus tareas, pierdan la motivación y finalmente puedan tomar la decisión de dejar la empresa, aumentando costos por rotación, pero sobre todo las pérdidas por “fuga de talento”. Recuerde que la gestión de las emociones es uno de los principales retos de los líderes actuales.

Evite el estrés por sobrecarga en su equipo. El líder debe vigilar permanentemente el “balanceo de cargas de trabajo” de su equipo. Frecuentemente se genera estrés por sobrecarga de trabajo lo cual afecta no sólo a quien lo tiene sino también al equipo en general. La tarea del líder aquí está en identificarlo, trabajar en ello para balancearlo y reducirlo apuntando a la mejora de la productividad, compromiso y fidelización de los empleados. Siempre va a tener recompensa el tratar bien a sus empleados, tratarlos como personas y pensar siempre en su bienestar.

Liderar significa comprometerse y al hacerlo debemos ser conscientes que se trata de conseguir la implicación de las personas, generar y retribuir la confianza, estar el tanto de los compromisos, inspirar, reconocer, ser justo y sobre todo apoyar al equipo. Estas son tan sólo algunas de las tareas que como líderes debemos asumir y ejecutar de la mejor manera, quizá así seamos capaces de contribuir en la fidelización de las personas con los objetivos de equipo y con la empresa y evitar que se marchen.



Inspirado en el libro “7 razones ocultas por las que los empleados se van” Leigh Branham